20.1.09

La Evolución de la Economía Española: Perspectivas ante la crisis

CC.OO. 20-01-2009 -

CCOO considera necesario apostar por la competitividad, la inversión pública y la protección a los desempleados
Considera que no existen factores objetivos que avalen que la economía española puede remontar el vuelo a partir de 2010 y, que analizadas con detalle las deficiencias específicas de la economía española, apuntan hacia una crisis más larga en el tiempo que podría ser menos dañina si se encuentran las medidas adecuadas.


Las previsiones presentadas por el Gobierno para el presente año 2009 se ajustan mucho más a la realidad, al prever un descenso de la actividad económica en España relativamente elevado (-1,6 del PIB) –si bien inferior al anunciado por Alemania (-2,5%), un aumento del desempleo hasta casi el 16% de la población activa y del déficit de las Administraciones Públicas hasta el -5,8% del PIB. La previsión sobre un descenso de la actividad real de la economía española en el presente año es casi unánime, es decir, que se mantenga la recesión, pero es muy complicado apostar por una cifra al desconocer el grado de incidencia de múltiples factores en una situación desconocida anteriormente por su complejidad e intensidad.


Entre los factores que pueden favorecer el funcionamiento de la economía española hay que reseñar:

El menor coste las materias primas, en especial las energéticas (precio del petróleo alrededor de 50 USD) que limitaría la presión sobre los precios.

La disminución de los tipos de interés y del EURIBOR (todavía no se ha acomodado al tipo de intervención del Banco Central Europeo) puede liberar recursos de las familias para dedicarlos a otros gastos o limitar el nivel de fallidos (6.000 millones de euros anuales por punto de bajada).

La bajada de precios en España superior a la media de UE puede facilitar las exportaciones aunque desde el conocimiento que la pérdida de competitividad en la última década ha superado los diez puntos porcentuales.

El aumento del gasto público autorizado (y contabilizado en 2008) por valor de 11.000 millones de euros.

El efecto como estabilizador automático de las prestaciones por desempleo aunque hay que comprobar la duración del actual grado de cobertura.

El mayor margen en endeudamiento público de la media de la Unión Europea (39% frente a 62% del PIB).

Entre los factores desfavorables se enumeran los siguientes:

La crisis financiera internacional no está solucionada porque se desconocen las pérdidas totales y no están consolidadas en los balances de las entidades financieras (se acaban de anunciar ayudas públicas al Bank of America por valor de 138.000 millones de dólares, el Citigroup anunciaba perdidas por valor de 20.550 millones de dólares en los últimos dieciocho meses y el Gobierno Británico manejaba la idea crear un fondo de activos tóxicos por un valor multimillonario todavía sin determinar).

La abundancia de emisiones de deuda pública ya anunciadas puede colapsar el mercado generando problemas de financiación de los países con menos crédito internacional, además de aumentar el coste de las emisiones aunque los tipos de interés permanezcan bajos.

La política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos no tiene márgenes en el capítulo de tipos de interés y tiene posibilidades de incurrir en la trampa de la liquidez (disminución de inversiones privadas ante la baja expectativa de obtener rentabilidad). En este sentido una política del Banco Central Europeo que mantenga los tipos alrededor del 1,75% muy expansiva en la oferta monetaria (prestando dinero a los bancos) puede ser más eficaz que la norteamericana, si además cuenta con una política también expansiva del gasto público.

El elevado endeudamiento de la economía española repercute negativamente en varios ámbitos:

-La banca española tiene una posición demasiado expuesta por dimensión y calidad, en préstamos hipotecarios (casi el sesenta por ciento) con vencimientos a muy largo plazo y un porcentaje de fallidos cada vez mayor (en especial entre las promotoras inmobiliarias: 400.000 millones de euros a corto plazo, que les está obligando a crear sociedades de gestión patrimonial para no declarar las pérdidas que en algún momento deben aparecer si se mantiene la caída en los precios).

-No disponen del mecanismo de financiación de la deuda a corto plazo con el exterior; más al contrario tienen que devolver mucha deuda en poco tiempo. Por este motivo las necesarias medidas de ayuda del Gobierno (compra de activos y aval de emisiones por valor de 110.000 millones de euros) les sirve fundamentalmente para cuadrar el balance (no quebrar) y es muy difícil que se trasladen a nuevos créditos durante una larga temporada (superior a un año). Para hacerlo habría que recapitalizar los bancos, es decir, entrar en su capital con inyecciones públicas como ha hecho el Reino Unido (con la dificultad en España que no se pueden nacionalizar las Cajas de Ahorro porque ya son públicas).

-Las empresas españolas están también muy apalancadas con créditos pendientes de vencimiento.

-Es difícil encontrar personas solventes para conceder nuevos préstamos.

El mercado de vivienda no puede funcionar como antaño (continuas subidas de precios) porque superó todos los límites razonables y la burbuja de precios ha explotado. El precio de la vivienda debe caer y muchas promotoras quebrarán en el proceso, además, de eliminar el efecto riqueza que provocaba a los españoles la ilusión monetaria para consumir e invertir. Durante mucho tiempo no se dispondrá (y es muy beneficioso a medio plazo que se ajuste el precio de un bien básico) del carburante que impulsó la economía española en la última década en un contexto de bajos tipos de interés y alargamiento de la duración de los préstamos hipotecarios.

El tejido productivo español es muy frágil en general como demuestra la gran pérdida de cuota de mercado interno y externo que refleja la balanza de pagos. Hay que construir empresas competitivas que mejoren muy sustancialmente las exportaciones y es un envite muy complicado a corto plazo a no ser que se consiga rebajar los precios nominales de los productos.

Se agotaron muchos márgenes del anterior modelo productivo que en este momento pesan sobre la realidad y limitan las posibilidades de actuar en la actualidad: demasiado endeudamiento y excesiva concentración de inversiones en operaciones inmobiliarias con elevada inflación.




En un clima económico internacional de mucha incertidumbre donde España no es una excepción, uno de los puntos más estratégicos en la actualidad es valorar si pasado el actual ejercicio donde existe coincidencia sobre su especial dureza para la mayor parte de la población, la economía española puede remontar el vuelo a partir de 2010 hasta alcanzar las cifras de crecimiento previstas por el gobierno en 2011 (PIB: 2,6%). Esta conducta sería deseable pero no existen factores objetivos que la avalen y, más bien, analizadas con detalle las deficiencias específicas de la economía española, apuntan hacia una crisis más larga en el tiempo, que podría ser menos dañina si se encuentran las medidas adecuadas (recuperación de la competitividad del tejido productivo junto a inversión pública y protección de los desempleados).




La economía alemana puede responder inmediatamente a los estímulos provocados por una leve recuperación de la economía mundial, gracias a la fortaleza de su tejido productivo, pero desgraciadamente no es el caso de la española que debe construir nuevos cimientos alejados del incremento del valor monetario de las operaciones inmobiliarias y el endeudamiento continuo de la población. De no cumplirse la previsión del Gobierno, por otra parte lógica ya que una de sus funciones es transmitir confianza, sería conveniente manejar con prudencia los márgenes de endeudamiento para estructurar una política agresiva pero con posibilidad de sostenimiento en un plazo más largo sin ver reducidos los márgenes por el incremento de los gastos financieros. En esta perspectiva sería una alternativa adecuada anular las rebajas de impuestos autorizadas los últimos años que por la estructura de los beneficiarios tienen escasas posibilidades de colaborar a mejorar la situación (deducción 400 euros en el IRPF, supresión del Impuesto sobre el Patrimonio, cheque-bebe como impuesto negativo, …).




La hipótesis del Gobierno, relativamente optimista en la duración de la crisis al establecer una estrecha relación con la crisis financiera iniciada en Estados Unidos, eleva también la deuda pública en circulación desde el 39,5% al 53,7% del PIB en un periodo bastante corto (2009-2011), pero puede ser superior de comportarse la realidad de forma distinta. Por otra parte, los resultados de las cuentas de las Administraciones Públicas presentados generan algunas dudas sobre la posibilidad de cumplimiento, en especial, las Comunidades Autónomas quienes pretenden mantener un nivel de gasto público elevado con unos ingresos inferiores. El SFA les dotará de menos recursos en 2010 al estar apoyado en la evolución de los ingresos de la Administración Central del año precedente y una posible reforma en las circunstancias actuales difícilmente aumentará sensiblemente sus ingresos nominales que además, se ven maltrechos por la caída de la recaudación de sus impuestos propios al estar muy vinculados a las operaciones inmobiliarios. Las Corporaciones Locales deberán subir sus impuestos para mantener el nivel de gasto y no incurrir en un déficit excesivamente grande con el consiguiente deterioro del poder adquisitivo de las rentas de sus administrados.




La evolución de la inflación en 2009 como el resto de las variables, es difícil de evaluar al haber cambiado radicalmente las condiciones anteriores. La inflación subyacente permite un margen de optimismo sobre su evolución pero es imposible de valorar cual será el efecto multiplicador sobre el consumo de la acumulación de la actual destrucción de empleo y la más que posible del actual ejercicio (800.000 personas adicionales) en una coyuntura de desconfianza de una población muy endeudada. Aunque la resistencia a la baja en el precios españoles está muy agudizada históricamente, la deflación no es el escenario más probable pero se puede descartar un resultado cercano a cero en la evolución de los precios en 2009.




El efecto multiplicador del consumo y la inversión sobre el crecimiento de la actividad enunciado por la teoría económica disfrutado en la última década, se va convertir en el principal enemigo de la economía española en los próximos años por su repercusión en esta ocasión en sentido contrario. Limitar su efecto debe ser prioridad de los Gobiernos pero las medidas adoptadas deben contar con la parte de riqueza que se transferirá automáticamente al exterior de no mejorar la competitividad de la economía española. En el peor de los casos, el esfuerzo del sector público por normalizar la situación inyectando gasto puede finalizar en endeudamiento y una prima de riesgo en el pago de los intereses de la deuda pública, sin conseguir estructurar una posición más sólida de la economía española para recuperar tasas razonables de crecimiento del PIB español.

CCOO

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